miércoles, 11 de noviembre de 2009

La Revolución Digital...


Actualmente la fotografía digital permite un mundo de acceso a la fotografía más universal, a más gente, con infinidad de dispositivos y con posibilidades de tener infinidad de fotografías de cualquier momento, lugar, acción, etc. Cada uno puede ser un fotógrafo periodístico o un voyeur porque es bastante sencillo llevar una cámara de fotos encima. El problema nos viene cuando nos planteamos el almacenamiento efectivo de la fotografía digital. En proporción al mercado analógico que había hace diez años, en el momento más maduro de esa tecnología, la fotografía digital ha superado todas las expectativas que había y en un breve periodo de tiempo ha dejado muy abajo el mundo anterior de fotografía analógica con más de 100 años.



Pero a pesar que se están tirando más fotografías que nunca se hayan tirado en la historia, el problema surge ahora cuando no se ha crecido en la misma proporción de cara al almacenamiento sobre todo en el campo doméstico. El almacenamiento de la fotografía digital es un problema al que se le ha prestado poca atención. ¿Qué hacemos con las fotos que hemos tomado? ¿Cómo las conservamos? ¿Cómo van a perdurar en el tiempo? ¿En qué plataforma las conservamos?

Hasta el momento, todos tenemos cientos de fotografías antiguas por casa, de nuestros abuelos, de nuestra infancia, de aquellas vacaciones de hace muchos años y que gusta recordar. Qué gran sabor tiene la fotografía que encontramos con más de 50 años con un paisaje de nuestra ciudad donde se refleja cómo era en esa época. O esas modas de hace 30 años con vestimentas que agradecemos haber conservado en una foto porque reflejan toda una época. Pero la pregunta es: de las no demasiadas fotos que tenemos antiguas ¿cuántas se han conservado? Probablemente una proporción alta porque se han conservado en álbumes que aunque en algún caso, decrépitos, la fotografía se conserva dentro relativamente bien y con muchos años. Y si no, tenemos en la mayoría de los casos, aunque en menor medida, el respaldo en negativo, que aunque con un cierto desgaste nos sirve como sistema de lo que hoy conocemos como “copia de seguridad”. Y la forma de perder esas fotos antiguas es, o bien por tirar a la basura tanto los álbumes y sus copias de seguridad (los negativos) cosa que no es muy usual o que se nos queme la casa, que por fortuna, tampoco es muy usual.

Es decir, que hace decenas de años, las fotos tenían un sistema de conservación propio y además, copias de seguridad sin que fuéramos conscientes de ello.

Sin embargo, actualmente que hemos evolucionado tecnológicamente a pasos agigantados, ¿cómo conservamos las fotografías? Normalmente cuando tomamos fotografías, las descargamos en nuestro PC, utilizamos programas que las clasifican y quedan almacenadas. Los más precavidos toman alguna copia de seguridad y las almacenan en dispositivos externos como CDs o DVDs. Con eso pensamos que ya las tenemos a buen recaudo y bien conservadas. Pero no nos planteamos, cómo van a perdurar esos dispositivos en el tiempo. ¿Pensamos con visión de la fotografía a 50 años como nombraba antes? ¿Estamos seguros que esas copias de seguridad se han hecho correctamente y que estará en condiciones cuando quiera recuperarla? ¿Qué vida tienen los datos guardados en un CD? ¿Es el CD una tecnología que pervivirá dentro de 50 años? ¿Tendremos lectores para verlos?

Lo que quiero plantear con esto, es que por muchas fotografías que estemos tomando en la actualidad, la estabilidad de los soportes en los que los almacenamos es muy frágil. Tenemos todas las fotografías almacenadas en un disco duro a expensas de que en una fracción de segundo de un pico de tensión en nuestra instalación eléctrica, nos haga perder todas esas fotos. O que las supuestas copias de seguridad en las que hemos almacenado las fotos como CDs o DVDs no sean efectivos en el momento de querer recuperarlas o si es a largo plazo, es posible que no existan ni dispositivos que las puedan leer.

El panorama es bastante negativo, ya que dentro de 50 años preveo que la proporción de fotos conservadas respecto a las fotos realizadas, va a ser muy inferior al momento actual si nos remontamos a 50 años atrás. Por tanto, si uno es amante de la fotografía y además le preocupa, tanto la conservación de esos momentos captados como el valor que pueden tener tanto sentimental como económico, uno se tiene que establecer un auténtico sistema de copias de seguridad con una metodología muy determinada y diseñada de cara a que la efectividad de la conservación de esos documentos perduren en el tiempo.

Ánimo porque si uno es cuidadoso, podrá conservar sus fotografías toda su vida, pero no es un sistema ni barato ni cómodo. Igual acabamos volviendo a los tradicionales álbumes en soporte papel. Pero ¿quién pone en papel las miles de fotografías que tenemos actualmente?

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